Distensión abdominal, una de las grandes molestias del colon irritable

El colon irritable es un trastorno intestinal recurrente, con varios síntomas de etiología desconocida, caracterizado por dolor o malestar abdominal asociados con alteraciones de la defecación y frecuentemente distensión abdominal1.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de distensión abdominal?

Es una afección en la que el abdomen se siente lleno, apretado y distendido, generalmente debido a un exceso de gases intestinales, llamado meteorismo.

¿Qué es el meteorismo?

Para referirnos a las molestias relacionadas con la presencia de gas en el intestino, utilizamos términos como meteorismo o flatulencia. El meteorismo es un cuadro clínico debido a un exceso de gas dentro del intestino y, al aumento de la sensibilidad de las paredes de este a la distensión2.

¿Y de donde proviene este gas intestinal?

El gas presente en el intestino proviene fundamentalmente de tres fuentes: el aire tragado, la producción intestinal y la difusión desde la sangre.

El aire que se traga es el principal origen del gas en el estómago. La mayoría de este es eructado, y sólo una pequeña cantidad llega al intestino. La mayor parte del gas intestinal, procede de la fermentación de algunos alimentos que comemos a diario, producida por la flora intestinal. Y, por último, desde la sangre pueden pasar al intestino determinados gases2.

¿Por qué aparece?

En condiciones de ayuno, en los intestinos existe poca cantidad de gas, que se consigue mantener por la existencia de un adecuado equilibrio entre la producción y la eliminación. Una alteración de este equilibrio puede desencadenar meteorismo.

Existen muchas circunstancias que están asociadas al aumento de producción de gas: tragar demasiado aire por comer deprisa, o en situaciones de estrés, ingesta de alimentos ricos en hidratos de carbono no absorbibles (que aumenta la fermentación en el colon), cambio brusco en la alimentación, tomar antibióticos que alteren la flora intestinal, entre otros2.

¿Cómo la podemos evitar?

La flatulencia se puede prevenir con una alimentación adecuada, que evite comidas abundantes o excesivas, muy condimentadas o fuertes, así como con la reducción de la toma de bebidas gaseosas y la mejora de la digestibilidad de los alimentos que se consideran flatulentos (ciertas verduras y legumbres).

Se recomienda comer de forma ordenada, en ambientes tranquilos y relajados, sin interferencias, ya sea televisión, radio, prensa, y respetando los horarios sin saltarse comidas.

Hay que masticar bien los alimentos, comer y beber despacio los líquidos. Se aconseja evitar los alimentos o platos muy grasos: alimentos fritos y rebozados con exceso de aceite, guisos y estofados, salsas con exceso de nata, mantequilla, manteca, tocino, quesos fuertes, pastelería y bollería de hojaldre, de masa quebrada, con mantequilla, cremas de nata, moka y chocolate.

Hay que cocer bien la pasta y evitar el pan recién horneado, las verduras flatulentas y las legumbres cocinadas enteras con ingredientes grasos de origen animal.

En caso de estreñimiento, no se deben efectuar cambios bruscos en la dieta en cuanto a su contenido en fibra. Es preferible introducir progresivamente los alimentos ricos en fibra: verduras sin pasar por el pasapuré, ensaladas, frutas frescas, legumbres cocinadas, cereales integrales y frutos secos3.

Referencias bibliográficas

  1. Otero W. Gómez M. Síndrome de intestino irritable: Revisión concisa. Revista Peruana de Gastroenterologia 2005; 25: 189-197.   
  2. V. F. Moreira y A. López San Román. Meteorismo. Servicio de Gastroenterología. Hospital Universitario Ramón y Cajal. Madrid. Rev. esp. enferm. dig. vol.97 no.2
  3. Ángela Bosch. Flatulencia. Ámbito farmacéutico. vol 25 núm 7.

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